La noche del escaparate, o la suma de todos los fantasmas

“Los huracanados vientos lloran
y la noche es helada.
Ven aquí, sueño,
y descubre mis penas. 

Pero ¡mirad!; la mañana asoma
sobre los riscos orientales;
y las susurrantes aves del alba
desdeñan en verdad la tierra

¡Mirad!: hacia la bóveda 
del cielo empedrado,
cargadas de pesar
son llevadas mis notas.
Impresionan el oído de la noche,
hacen llorar a los ojos del día,
enloquecen a los vientos que braman
y con la tempestad juegan.

Como demonio en una nube,
con aullante dolor,
siguiendo la noche acudo
con la noche marcharé.
Vuelvo la espalda al este
del que han aumentado los consuelos,
pues la luz se apodera de mi  mente,
causándome frenético dolor.
“Canción loca”,
William Blake, 
poeta londinense ( 1757-1827) 

        No lo digo yo: “La noche puede ser un manicomio”. Lo dice Jorge David Alonso Curiel en su libro “La noche del escaparate”,  publicado por Ediciones Atlantis y que con tanta amabilidad nos envió.  Y creemos que tiene razón, si consideramos que en un manicomio se encierran todos los males, todos los miedos, todas las pesadillas y los horrores. En un manicomio uno es nadie. En la noche sucede lo mismo, quizá sin paredes hostiles, quizá porque el Sol, ese gran amigo del Hombre, se esconde para tomar fuerzas y vuelve a salir para darnos su calor. Pero mientras tanto, en la noche, todo puede pasar…
Presentación de "La Noche del Escaparate" del escritor español Jorge David Alonso Curiel 
        Desde el inicio de los tiempos, la noche representa no sólo lo oscuro, lo peligroso, lo imposible. También es la libertad enloquecida, la creación inspirada, la falta de límites. El riesgo absoluto. Lo monstruoso, lo deforme, lo innombrable y lo innombrado. Lo que jamás, bajo ningún pretexto, debe convocarse… El llanto desgarrador de la soledad, la pasión absoluta, la escritura y la pintura, son propias de la noche. El Sol, cuando sale,  apenas ilumina esas almas destrozadas.
        Porque día a día, al caer el Sol, la noche vuelve y se devora con su oscuridad todo aquello que el Astro Rey se fatiga en iluminar. La noche disuelve los muros, voltea los límites, las leyes, las imposiciones. Todo en la noche es posible: la lujuria, la pasión, la ambición, el crimen. El orden y las “buenas maneras” del día caen en una oscura nebulosa donde podemos vengarnos, podemos escarmentar… o podemos morir. Nada escapa a la noche. Y nadie escapará jamás de ella. En ese punto, quizá, es en lo que más se parezca al manicomio…
La noche, la suma de todos los miedos 
        Y podemos decirlo con conocimiento de causa, ya que tememos a la noche,  y podemos aunarnos a los miedos de todos aquellos que tienen miedo también. Los fantasmas nos siguen persiguiendo como antaño. La oscuridad nos trae los mismos peligros. El corazón se nos anuda de la misma manera. Como cuando nos escondíamos bajo las mantas pensando que al fin, de esa manera tan pueril, el monstruo no nos encontraría. ¡Tontos monstruos de la imaginación infantil! Ya de adultos no será tan fácil evadirlos...
        Estos temas están en el estupendo libro de Curiel, que, una vez empezado, no hemos podido dejar de leer. Porque estas historias tratan estos temas, estas acechanzas de la noche, estas pasiones, estos peligros. Siete cuentos que transcurren en la oscura nocturnidad, y con un cuento final que cierra perfectamente todo el trabajo literario. No adelantaremos ni  hablaremos más de lo debido, para dejar que el lector lo descubra todo por sí mismo.
"Los enamorados", Paris, fotógrafo Jean Phillipe Charbonnier 
        Mientras tanto, hay en los cuentos personajes que sufren por amor, por persecución, por violencia, por ambición, por venganza. Todas esas pesadillas, todos esos horrores, pueden ser también los nuestros. No se engañe, lector, no se considere a salvo: somos todos seres humanos, y la virtud inmensa de Curiel es mostrarnos que en su ciudad sucede lo que en el resto del Planeta. Parafraseando la famosa frase “pinta tu aldea y serás universal”, podríamos sostener “pinta tu ciudad y serás un ser humano global”, ya que lo que pasa, les pasa a todos, en este planeta globalizado. Las ciudades son todas parecidas. Los peligros son todos iguales. Y a cada uno le tocará el que le tenga que tocar.
        Así, Ángel sale a correr por la noche, con el alma en un puño por su amor que se derrumba. Un encuentro “casual”, o no, le trae una historia de la que aprenderá. Bendito sea aquel que reflexione y aprenda de las historias que le llegan, de él será el reino de los que aprovechen los días que le queden por vivir, como en “La leyenda del corredor triste que salió del río”.
        También sufre Juan, en el cuento más impactante (en nuestra humilde opinión…) que es el del mismo título del libro, “La noche del escaparate”. Juan sufre persecución, un asesino serial lo persigue y él se persigue a sí mismo con reproches por el amor que también se ha terminado. A medida que este excelente cuento se desarrolla, la acción se va desenvolviendo dinámica, rápida, a la vez que va cuestionando tanto la vida como la sociedad como a Occidente (siempre en marcha, como es propio de Curiel, y si el lector gusta puede leer nuestra nota titulada “La poesía que se refleja en el espejo cotidiano”), y no entendemos cómo aún no se ha filmado este cuento que nos corre por las venas mientras vamos leyendo, sintiendo plenamente todo el miedo, todo el horror, todo el desamparo que sufre el personaje. Y no diremos si Sonia vuelve. Le dejamos a ella tan difícil decisión…
        Sale el Sol, pero en el alma de Juan la noche no se quiere retirar. No sin una víctima. No sin sangre:
 “Ya el sol está pegando en la cornisa del edificio de enfrente. Tenía ganas de ver el sol. Las sombras no son buenas, es allí donde se reproducen las pesadillas, la enfermedad, las cucarachas. Lo que destroza las vidas, nuestras vidas. El terror nace en las oscuridades.”
Jorge David Alonso Curiel 
Cuento “La noche del escaparate”
        Claro que no sufren solamente los hombres. Las mujeres también sufren, y cuánto se sufre por el amor imposible, el amor desencontrado, el amor que jamás será o volverá a ser. Es una herida que nadie cura, es un lamento que nadie escucha. Es como golpearse una y otra vez con una pared. Pero lo cierto es que, a veces, la otra persona tiene sus razones, es cuestión de conocerlas, al menos para mitigar el dolor, como sucede en “Lo que esconden las puertas”.  De ese dolor deberemos aprender algo: ese amor nos ha encerrado en nosotros mismos, como si hubiera levantado murallas en donde hemos quedado atrapados. Pero la Vida sigue, el Universo sigue moviéndose, y nosotros debemos seguir con él. Pronto veremos que hay otros sufrimientos, no sólo el nuestro. Y hay quien se hace más sabio con ese conocimiento. Duele hacerse sabio, pero es una salida posible.
        Habrá también “Tiempos oscuros”, en las noches en donde con violencia se puede forzar una puerta y transformarse en un “okupa”. No es el caso. Es el de una mujer que ingresa en un edificio que ya forma parte de su familia y de su ser.  Quizá esté dispuesta a comenzar una nueva vida.
        En otros casos, no sucede así. La noche y un abuso provocan violencia en un joven que se defiende de una manera impensada, como en “El traje azul”. Muchas noches después, y también en plena noche, en un sitio impensado como en una guardia del Hospital, una historia tremenda surge, y pasa frente a nuestros ojos, como un ramalazo de verdad. Lo increíble queda en la memoria del personaje, una historia que jamás había visto la luz. Y quien fuera joven en ese momento, y que hoy es el hombre que cuenta esta historia, sigue viviendo. Como si nada hubiera pasado. Con esa verdad que sólo él conoce, y ahora conoce nuestro protagonista.
El autor, que reside en Valladolid, su ciudad natal, explica a los presentes el contenido de su obra 
        En cambio, en “Las guerras han terminado”, los que saben la verdad saben  porqué ha sucedido todo. Una enfermedad incurable, una hija que cuida un niño, serán el motivo último de hacer, simplemente, lo que hay que hacer, para ayudarla y dejarle “algo”. Y si hay que emplear la violencia, se empleará: el fin último lo vale. La noche traerá, entonces, un crimen que será piadosamente ocultado por un amigo, que quedará como testigo viviente de lo que ha sucedido, y que en el pueblo nadie nunca sabrá cómo sucedió. En la noche todo vale.
        Y como la noche y el crimen están emparentados, también podríamos decir que la oscuridad es la que contiene todas las venganzas. En “El brillo en el sótano” alguien es acusado injustamente, o al menos, negará lo que ha hecho, que para sus vengadores lo mismo da. Será golpeado, violentado en todas las formas posibles por aquellos que han tomado la justicia en sus propias manos. Es la peor de las pesadillas: ser acusado de algo que uno no cometió. Y quedar a merced de los que se vengan, sin que nadie venga a ayudarnos. Sin salida. Con un único final.
        Los horrores de la noche, finalmente, se retiran. Es el único consuelo que tenemos los mortales: el Sol saldrá, la oscuridad se disuelve, los fantasmas volverán a sus guaridas, las pesadillas se retraen a los meandros de nuestra mente. El día nos traerá nuevas obligaciones, nuevas organizaciones, nuevas imposiciones. Haremos y trabajaremos, como Penélope como su telar que jamás terminará. Caminaremos por la cuadra del sol, saludaremos a nuestros vecinos e iremos a nuestras labores. Y nos reiremos de nuestros miedos y de los monstruos.
        Que esperarán pacientemente hasta que la noche y la Luna asomen por el horizonte.
        Y que destejerán, como Penélope, lo que hemos construido con el día, dando rienda suelta a la suma de todos los fantasmas.
La periodista y conductora del ciclo, Adriana Sylvia Narvaja, recibiendo en su hogar
el libro de cuentos de Jorge David Alonso Curiel
        Felicitamos al escritor Jorge David Alonso Curiel, de Valladolid, por su libro "La noche del escaparate", y a Ediciones Atlantis, de Madrid, España.  Ambos han sido muy generosos con nuestro blog. Desde aquí, Quilmes, República Argentina, les enviamos nuestros más cordiales saludos y agradecimiento.
        Y que sigamos viviendo la literatura así, como en este libro maravilloso.

Faetón, hijo de Apolo

Mito griego
        Apolo, el dios del Sol, a medida que fue creciendo, se convirtió en uno de los dioses más poderosos del Olimpo.
A veces descendía a la Tierra para visitar a su esposa Climena. Tenían un hijo llamado Faetón y siete hijas, las jóvenes Helíadas.
Faetón era un adolescente de maravillosa belleza. También sus hermanas eran hermosas, con sus cabellos dorados y rostros rosados como la aurora.
Durante su juventud, Faetón pasó gran parte del tiempo ejercitándose en los juegos atléticos y en pugnas gimnásticas. Era vigoroso y ágil, y siempre obtenía fácilmente la victoria sobre sus compañeros. Uno de ellos, envidioso, empezó a sentir contra él un gran rencor y un día le dijo con ironía:
Tú siempre te vanaglorias de ser el hijo de Apolo, pero ¿cómo puedes demostrar que es cierta esa afirmación? Y sin esa prueba, ¿por qué haría de creerte?
¡Te lo probaré y habrás de creerme!- respondió Faetón impetuosamente.
        Corrió a su casa ardiendo de indignación y dijo a su madre:
Un compañero me ha desafiado. Necesito demostrarle que soy el hijo de Apolo. ¡Así nadie volverá a burlarse de mí! 
Hijo mío –respondió Climena-, creo que lo mejor sería que pidieras ayuda a tu padre. Cuéntale lo ocurrido y él satisfará tu deseo.
        Faetón obedeció y se dirigió al palacio de su padre. Apolo estaba sentado en el centro de una gran sala. A su alrededor estaban las Horas. Las de la mañana tenían el cabello rubio pálido y ojos cerúleos; las de la tarde tenían reflejos leonados y aparecían cubiertas por mantos púrpuras y violetas; las de la noche estaban envueltas en ropajes azules y tenían el cabello oscuro.
El joven se presentó suplicante y su padre le preguntó:
¿Qué quieres, hijo?
- Padre, necesito pedirte una gracia. Sobre la Tierra mis amigos no creen que sea tu hijo ¡Concédeme poder probarles que eso es verdad!
        Apolo miró a su hijo como en una caricia.
Hijo predilecto de mi querida Climena –le respondió-, pídeme cuanto quieras y te juro por el Tártaro que no te lo negaré.
        Sin meditarlo, imprudentemente, Apolo había pronunciado el más terrible de los juramentos. El Tártaro era la región de la muerte, el reino subterráneo donde moraban las almas de los fallecidos. Jurar por el Tártaro era invocar el testimonio del potentísimo dios Plutón que gobernaba ese reino de tinieblas. Y era muy peligroso faltar a tal juramento.
        Al oír las palabras pronunciadas por su padre, Faetón comprendió que podía pedirle todo, y se atrevió a exponer el deseo que desde hacía tiempo le bullía en el alma:
- ¡Oh, Apolo, poderoso padre mío, permíteme guiar un día tu carro por el camino del cielo!
        El dios quedó desconcertado: no imaginaba una petición semejante, y su corazón tembló por el hijo temerario.
        Apolo consintió y Faetón subió al carro. Pero los caballos se dieron cuenta de que no eran guiados por su divino cochero: no era ciertamente el puño de hierro de Apolo el que llevaba las riendas, sino más bien el brazo inexperto de un jovencito falto del peso necesario. Los caballos se sintieron libres y se precipitaron fuera del camino. Ya se encabritaban y subían altísimo, amenazando incendiar las nubes y la bóveda celeste; ya descendían vertiginosamente hasta cerca de la Tierra y las llamas del Sol lo abrasaban todo.
        Los ríos quedaban secos, el mar se retiraba, montes y ciudades ardían, el fuego y las llamas llegaban a todas partes. Todo se perdía irremediablemente sobre la tierra desolada. Los hombres suplicaban a los dioses que dieran fin a ese horror.
        Mientras tanto, sobre el carro del Sol, Faetón continuaba su camino. El terror le cegaba y las fuerzas le faltaban. Las sombras lo invadieron y abandonó las riendas.
        Por fin se elevó hasta el cielo la voz de Cibeles, la diosa de la Tierra:
-¡Oh, sumo Júpiter, pon fin a tanto horror y destrucción, haz cesar tanta ruina y estrago!
        Júpiter estaba sobre la cumbre del Olimpo. Había asistido, temblando de ira, al loco caminar del carro del Sol. En sus manos brillaban los rayos, pero hasta entonces no había querido castigar al hijo de Apolo. Sin embargo, al escuchar la desesperada voz de su madre, no dudó un momento más: descargó sus rayos contra el pecho de Faetón.
        El joven fue lanzado fuera del carro y se precipitó al espacio, cayendo con vertiginosa rapidez.

"Antología Literaria - Lengua y Literatura Para Pensar" 
Editorial Kapelusz Norma, 
Año 2008. 

La doncella de mis noches

por Flavia Iglesias Zanet 
        "Cada noche la veía irse por el pasillo. Con su vestido blanco, claro como el brillo de una estrella. Con su cabello largo, color cobrizo, unos rizos que pasaban y cubría toda su espalda. La veía cada noche. Hermosa. Atrayente. Siempre a la misma hora, paseaba con un paso armonioso. Era una doncella perdida en este mundo.
        Recuerdo la primera vez que la vi. El silencio pesaba en el aire. El viento soplaba con la fuerza de una tormenta. Ella apareció en el pasillo. Despreocupada. Abstraída. Muda. Con los ojos fijos al frente y la cabeza en alto. La aparición más bella que jamás había visto en mi vida. Vagó por el largo pasillo, bañada con la luz de la luna. Toda ella brillaba, como una piedra preciosa. Desde entonces mis noches han sido suyas. La he esperado siempre, conteniendo mi curiosidad cuanto podía.
        Una sombría noche, mientras las arañas rehacían sus telas, mi princesa recorrió su camino. Me paré a un costado y la vi venir. Me miró. La luz de la luna traspasaba sus ojos, que eran dos cristales luminosos, fríos como el invierno. Así un insecto cayó en la trampa del más poderoso arácnido. Me dejé llevar, atrapado por el hechizo de su encanto taciturno. Enamorado de su piel clara, sus cabellos, sus ojos, su expresión, su ser. La seguí, envenenado por mi amor irracional. Hipnotizado por el movimiento de sus rizos, que flotaban como una delgada capa sobre su espalda. Como un sonámbulo la perseguí hasta volverme un inmortal espectro. Detrás de sus pasos fui a la muerte y me convertí, como ella, en un fantasma que transita la niebla nocturna". 

Fuente: Del blog de Flavia Iglesias Zanet, periodista y escritora de Florencio Varela, República Argentina.
https://flayopi.blogspot.com.ar/2017/10/66-la-doncella-de-mis-noches.html

La imagen de portada pertenece al artista plástico Goyo Domínguez, nacido en Fuentecén, Burgos, España, en 1960. 
Fuente: Del sitio de Goyo Domínguez 

Justopía, la Justicia que tarda en llegar

El primer arte que deben aprender los que aspiran al poder es el de ser capaces de soportar el odio.
Séneca (2 AC-65) Filósofo latino.
Cuidado con el hombre que habla de poner las cosas en orden. Poner las cosas en orden siempre significa poner las cosas bajo su control.
Denis Diderot (1713-1784) Escritor francés.
        Semana más, semana menos, no va a creer, amigo lector, pero  va a hacer veinte años que fuimos a la Sociedad Coral Italiana Giuseppe Verdi de la localidad de Villa Crámer de Bernal, en la provincia de Buenos Aires, para hacer una nota que tuvo mucha repercusión en aquel momento.  Se aplica aquí lo que dice, tan sabiamente, el tango: “que veinte años no es nada”. Recordamos lo bien que nos atendieron en esta prestigiosa institución que es la raíz viva (y hoy más viva que nunca) en el barrio de Villa Crámer. Todavía recordamos con emoción la historia que nos contaron de aquel tenor que hizo vibrar a las multitudes de italianos que colmaban la sala con su presencia, y que, frente a los aplausos y pedidos de bises, terminó cantando en la calle Crámer, subido a un camión y a capella, para satisfacer el inagotable gusto por la música de tantos inmigrantes  que sentían ese lazo indestructible con su patria por vía de la canción y de la ópera.
        El tiempo pasó.  Hoy, veinte años después, tuvimos oportunidad de volver, sabiendo el enorme trabajo que realiza “la Verdi” en todo el barrio, con sus talleres, actividades, cursos y hoy, viernes 3 de noviembre de 2017, teatro. Ya hablaremos de eso. Por ahora destaquemos lo que nos dejó verdaderamente impactados: la Bodega Verdi, trabajando a lleno completo, y una fila de gente para entrar y degustar sus variadas exquisiteces. Ambientado como bodegón, cálido y familiar, la Bodega Verdi trabaja a full y, por lo que nos cuentan, da lo mejor de sí. ¡Será cuestión de probar sus ricos platos y su buena atención! Quedamos admirados!
Lola y Norma, en el patio del "hostel"
La Justopia llega al teatro
        De la mano de la  directora Candela Anoso y con la dramaturgia de Santiago Avena, se presentó en la Verdi la obra "Justopía", “una verdadera utopía sobre la Justicia”, como nos explica el increíble actor Avena, quien, junto a un elenco joven y muy prometedor hizo reír y mucho  a todos los presentes en la noche del pasado 3 de noviembre.
        Aunque reír, se ríe para no llorar. Porque la Justopía nos cuenta a modo de obra reidera algo que está enclavado en las entrañas mismas de nuestra sociedad: el poder y cómo  conseguirlo, el poder y cómo defenderlo, la lucha del poder por apropiarse de la vida de los más débiles. Mujeres, en este caso, que conviven con Don Atilio en un pensionado (o más bien un conventillo…) que él dirige con mano firme. Y haciéndolas trabajar para él, logra imponer un poder que se refuerza en la indefensión de ellas. Indefensión que no durará…
Amanda nos cuenta su historia 
        Y este elenco dirigido, como dijimos, por la prometedora Candela Anoso, está encabezado por un futuro gran actor como es Santiago Avena en el papel de Atilio. El elenco no se queda atrás, y le auguramos un gran desarrollo en su carrera actoral: Mariángeles Licata como “Elizabeth”, Julieta Molina como “Lola”, Daniela Otero como “Amanda”, María de la Paz Camino como “Norma”, Micaela Sánchez como “Jacinta”, David Cano como “Pedrito, el Sodero”, Sebastián Gil como “El Oficial Hernández” y Mónica Scalzullo como “La señora misteriosa”. Con mucha garra y talento, el grupo se las ingenió para aprovechar todo el espacio, decir lo suyo y darle a Don Atilio un buen escarmiento.
        Mientras la obra vuelve a escena, y usted se prepara para verla, nosotros le contamos que la acción se desarrolla en el patio de una pensión, a la que llega Lola buscando un “hostel” y al dueño, un Atilio mucho más anciano que la foto que él le había mandado.  Las mujeres lo identifican enseguida como un “viejo gordo, deforme y una verdadera porquería”. Pronto él entrará a escena, y lo hará varias veces y en distintos personajes con cambios de ropa a la velocidad del relámpago.
Todas contra Atilio, el dueño del hotel 
        Y en todo momento Don Atilio demostrará su ansia de dominar, su discriminación hacia ellas, que son simplemente “mujeres”, y luego las llamará  “viejas locas, enfermas, suripantas”. Él le había prometido a Lola participar de “un proyecto a futuro, increíble” y que a nosotros nos parece un verdadero desastre. ¡Pero tan cómico!. “Tenemos una Pelopincho medio pinchada pero es un lujo de Dios”, insiste el dueño del “hostel” que de “hostel” no tiene nada.
        Lola no parece convencida. El grupo de mujeres participa de toda la conversación, y no protesta por los malos tratos y la opresión. “Vos sos la primera de una camada de jóvenes que se alojarán en este hostel que se llamará ‘El Atilio”; seremos un lugar ejemplar, un lugar innovador, un lugar de lo mejor” dice Atilio, y la verdad, nos cuesta creerle. Le vamos a creer, está bien. ¡Pero primero tendremos que dejar de reírnos!
Llega El Sodero Pedrito, atado y amordazado 
        Al fin, la realidad se impone. “Por ahora te podés ir acomodando en el galpón, ahí va a dormir el perro”, dice Atilio. Ah, la realidad, qué dura es cuando sale a la luz. Como en las historias que ellas van contando, historias de abuso, de opresión, de falta de amor. Atilio se aprovecha de todos esos vacíos para llenarlos con su dominio.
        Poco a poco, un macabro plan también verá la luz. Sabrá disculpar el señor lector que no se lo adelantemos (no queremos denunciar a las chicas…). “Hoy se concreta nuestro plan para terminar con nuestra subyugación”. ¿Qué será? El Sodero Pedrito fue convocado para colaborar.
        Pero todo se complica más, porque Atilio también tiene un plan, y no es menos macabro.  Cuenta con la ayuda de un policía amigo, Hernández, y habrá que ver cuál de los dos bandos logra deshacerse del otro. Norma lo explica claro y fuerte: “Él (Atilio) es el repudio a la creatividad, es el orden por el orden, y yo la creatividad; él le teme a nuestra perseverancia, porque a pesar de todo llegamos hasta aquí, como los sueños de la Humanidad se vuelven inmortales” dice entre suspiros.
 Saludo final con merecidos aplausos 
        Como estos sueños inmortales, que siempre miran hacia adelante para verse concretados un día, aquí marcamos un hilo conductor hacia la Justicia, que no debe convertirse en utopía sino en realidad. La utopía siempre apunta al futuro, un futuro que aún no llegó. La Justopía debería ser la espera esperanzada (valga el juego de palabras…) de una Justicia que tarda en llegar pero llega siempre.  Como no llega, en este caso, y la policía actúa en favor de Atilio, las mujeres  se mueven por su cuenta… Ya han esperado demasiado tiempo  y nunca nadie se ocupó de su triste situación, del desamor, del maltrato en el que viven.
La Directora Candela Anoso, agradeciendo a su elenco y al público presente 
        Que no pase. Que la Justicia no sea una utopía futura sino una realidad palpable. Que no tengamos que esperar tantos años para ver florecer la Justicia que tanta falta le hace a los seres humanos ya que sin ella, sin ella, la vida es imposible. Justicia también es un sueño inmortal, que nunca debe morir.
        “Justicia, justicia perseguirás” dice la frase bíblica.
        Y si lo dice, es porque la necesitamos.
La Directora de la obra, Candela Anoso, junto con el gran actor Santiago Avena 
Las fotos pertenecen a Adriana Sylvia Narvaja, conductora del ciclo radial "Algo Especial Protagonista del Presente", que no está en el aire. Adriana Sylvia Narvaja es periodista y docente de Quilmes, República Argentina. Agradecemos profundamente a la Sociedad Coral Italiana Giuseppe Verdi de Crámer 723 de Villa Crámer de Bernal, y al elenco de "Justopía".
La imagen de portada corresponde al afiche de la obra "Justopía"

Catorce países africanos se unen para plantar una muralla verde en el Sahara

Un árbol sobre tierra árida en Níger.
 por Valeria Hiraldo
El sitio informativo Muhimu publicó, el pasado 30 de octubre de 2017, esta nota de Valeria Hiraldo, en la Sección Medio Ambiente. Valeria Hiraldo es violista y estudiante de Ingeniería Superior en Telecomunicaciones. Especializada en Redes Sociales. En la nota se explica que en África se está construyendo un inmenso muro que puede ayudar a salvar la vida del Planeta. 
        Hoy os traemos muy buenas noticias: en África se está construyendo un inmenso muro que puede ayudar a salvar la vida del planeta. Se trata de un proyecto que están llevando a cabo, en colaboración, 14 países de este continente con el que se están plantando millones de árboles alrededor del desierto del Sahara con el objetivo de frenar el cambio climático.
        La grave crisis producida en el continente en 2004 como consecuencia del cambio climático consiguió movilizar a más de 20 países —la mayoría de ellos rodean el desierto del Sahara— para hacer algo. También se sumaron organizaciones internacionales e institutos de investigación para crear y colaborar con el proyecto de la Gran Muralla Verde de África.
 Se han plantado árboles de especies nativas, como el datilero del desierto, el ciruelo indio o las acacias
La Gran Muralla Verde de África bordea el Sahara y recorrer de lado a lado el continente
        El proyecto se puso en marcha en el año 2007 tras ser aprobado por la Unión Africana y los resultados son sorprendentes. La idea era construir  un muro de árboles de casi 8.000 kilómetros de largo y 15 km de largo y 15 km de ancho entre Senegal, al oeste, y Djibouti, en el este. El objetivo era frenar el avance del Sáhara hacia el sur, es decir, impedir la desertificación. Tras una década de trabajo, ya se están viendo los resultados, sobre todo en países muy implicados con esta iniciativa como Senegal.
        Los millones de árboles que se han plantado pertenecen a varias especies nativas, como el datilero del desierto, el ciruelo indio o las acacias. Principalmente se han escogido estos árboles porque se adaptan al clima, en concreto las acacias son resistentes frente a la sequía y su sombra ahorra el uso de agua en las explotaciones agrícolas.
Corredor verde que detendrá el avance del desierto de Sahara, que hasta ahora era indetenible 
         Con una inversión de casi 7.000 millones de euros, la misión de la Gran Muralla Verde de África es doble: por un lado, mitigar los efectos del cambio climático y, por otro, evitar la desertización de unas tierras de las que depende la supervivencia de millones de agricultores locales. Aún queda mucho trabajo por hacer, ya que, además de la plantación de árboles, se va a construir un dique y un gran sistema de riego para potenciar la agricultura en los países africanos más afectados por el hambre.
Detractores 
        Sin embargo, esta muralla verde tiene sus detractores. Bajo argumentos como que un desierto es un ecosistema natural y sano, muchos críticos rechazan la idea de este proyecto. Los escépticos critican el trato que está recibiendo el Sahara: creen que se está tratando como una enfermedad cuando, en realidad, es un proceso natural. Pero esta idea no es actual, a finales de los 90 ya era difícil defender la posibilidad de invadir los desiertos ya que había pruebas científicas de que la deforestación era culpa de la variabilidad del clima.
Vista aérea de la Gran Muralla Verde del Sahara, que tanto bien le hará a los pobladores
        Algunos detractores opinan que esta barrera verde es contraproducente y que se trata de una forma de invasión del desierto
        Según estos estudios, la barrera vegetal es contraproducente para los objetivos de desarrollo, ya que trabaja solo sobre el perímetro de la zona y no en el problema real. Defienden que para aumentar la seguridad alimentaria y apoyar a las comunidades locales, deben crear amplias superficies de cultivos en vez de partes estrechas, como es el caso de la muralla.
        La muralla podría evitar una catástrofe humanitaria en el futuro por culpa del hambre. Según cifras de la ONU, cerca de 500 millones de africanos van a ver cómo se deteriora su calidad de vida por culpa del calentamiento global. Además de ello, unas 60 millones de personas van a tener que abandonar sus hogares por culpa de la desertificación del Sahara y Sahel. Estemos de acuerdo o no, este proyecto debe seguir adelante ya que la subsistencia de todos esos millones de personas que viven cerca de la muralla depende de ello.


Fuente: Del sitio Muhimu –
https://muhimu.es/medio-ambiente/gran-muralla-verde-del-sahara/
Imagen de portada - Del sitio del Diario El País de España, Sección Planeta Futuro, de la nota " Una gran muralla de esperanza".
https://elpais.com/elpais/2016/05/05/planeta_futuro/1462456389_062506.html?rel=mas

Loa al estudio

 por Bertold Brecht, escritor alemán 

¡Estudia lo elemental! Para aquellos
cuya hora ha llegado
no es nunca demasiado tarde.
¡Estudia el “abc” !No basta, pero
estúdialo. ¡No te canses!
¡Empieza! ¡Tú tienes que saberlo todo!

Estás llamado a ser un dirigente.

¡Estudia, hombre en el asilo!
¡Estudia, hombre en la cárcel!
¡Estudia, mujer en la cocina!
¡Estudia, sexagenario!

Estás llamado a ser un dirigente.
¡Asiste a la escuela, desamparado!
¡Persigue el saber, muerto de frío!
¡Empuña el libro, hambriento! ¡Es un arma!
Estás llamado a ser un dirigente.
¡No temas preguntar, compañero!
¡No te dejes convencer!
¡Compruébalo tú mismo!
Lo que no sabes por ti,
no lo sabes.

Repasa la cuenta,
tú tienes que pagarla.
Apunta con tu dedo a cada cosa
y pregunta: “Y esto, ¿de qué?”

Estás llamado a ser un dirigente.

(1933. Versión de Jesús López - Carmen Pilar Pacheco. Sobre la traducción del alemán por Vicente Romero)
 
Del sitio Pilees - "Loa al Estudio"
https://pilees.wordpress.com/2015/02/10/loa-al-estudio-a-los-hombres-futuros-de-bertolt-brecht/

Social Club, o la ambición y la hipocresía de la “gente respetable”

“La máquina te amaestra para el egoísmo y la mentira. La solidaridad es un delito. Para salvarte, enseña la máquina, tenés que hacerte hipócrita y jodedor. Quien esta noche te besa, mañana te venderá. Cada gauchada genera una venganza. Si decís lo que pensás, te revientan; y nadie merece el riesgo. ¿No desea el obrero desocupado, secretamente, que la fábrica eche a otro para ocupar su puesto? ¿No es el prójimo un competidor y un enemigo? Hace poco, en Montevideo, un gurí pidió a su madre que lo llevase de vuelta al sanatorio, 
porque quería desnacer…” 
Eduardo Galeano
“Días y noches de amor y de guerra” 
        Duro combate es vivir, día a día. Pero mucho más duro cuando nos gobierna la ambición, el ansia de demostrar que somos más que los demás, y que estamos dispuestos a cualquier cosa por sostener esa imagen. Claro que recurriremos a todas las armas: la hipocresía, la venganza, la mentira, la violencia. Toda forma es buena para defender lo que consideramos bueno: nuestro "progreso", cueste lo que cueste. Nuestro prestigio, nuestro “nombre” que nos hemos labrado con tanto esfuerzo. O mejor dicho, por sobre tanto esfuerzo ajeno. Pero si nos sirve, lo mismo da…
        Así vivimos, y así nos hemos acostumbrado a vivir en esta sociedad. Un lugar cruel, que ya San Agustín llamaba “campo de dolores” y que es así, dicen, desde que el mundo es mundo. Pero lo más importante para muchos es mantener la apariencia de respetabilidad, aunque el ansia de dinero nos consuma y seamos capaces de vender el alma al Diablo por él. Porque lamentablemente en este mundo, parece que el dinero nos hace ver mejores, o sea, nos hace  mejores de lo que somos. Ya lo dice el Proverbio Árabe: “Al perro que tiene dinero se le llama Señor Perro”.
        Claro que esta postura, que muchos defienden, está muy alejada de los valores cristianos y de las bases de la espiritualidad. Lo mismo da, dirán. La vida es una sola y hay que imponerse sobre los demás. Y si se requiere una dosis de falsedad, pues que venga, todo ayuda. También lo escribió hace mucho San Agustín: “Una virtud simulada es una impiedad duplicada: a la malicia une la falsedad”.
Silvia Dias como la "Señora" y Luciana Tato como la "Mujer", trayendo recuerdos del pasado
y haciendo pingües negocios en el presente 
        Y todo este comentario se refiere a la presentación de la obra “Social Club”, que se realizó el pasado sábado 28 de octubre en el Teatro Don Bosco de Bernal, cuando se presentó el  Grupo Experimental de Actuación, con Libro y Dirección de Hugo Molina. Allí pudimos ver el correctísimo trabajo de Silvia Días (como la “Señora”), Maru Garino (como la “Muchacha”), Luciana Tato (como la “Mujer”), Cecilia Morales (como la “Empleada”) y Marcos Cabral (como el “Joven”). Se los ve muy bien en la foto que acompaña al programa, y a través de él, pudimos saber que el Arte está a cargo de Hernán López, la Gráfica a la de Rodrigo Berra, y la Técnica a la de Alejandro Pepe.
        Queda formalmente presentado, entonces, el “Social Club”, cuyos personajes se moverán en el ámbito del living de la Señora, una escenografía muy prolija donde encontraremos lo que en cualquier living elegante se puede disfrutar: un dressoir con una hermosa lámpara, un perchero, un paragüero, una mesita de arrimo pequeña, un gran espejo. Todo limpio y reluciente gracias al trabajo continuo de la mucama, o mejor dicho, “la Muchacha”, que atiende la casa con paciencia inacabable. Pero su situación no es fácil, ya lo veremos…
Se suma el "Joven" que será quien ejecute la obra y obtenga grandes ganancias con la reforma del Club 
        Y decimos que no es fácil porque es la víctima permanente de la “Señora”, que la tiraniza y la denigra una y otra vez, tratándola de “chinita resentida”. “Vos sos lo que sos, y tu padre, que era un borrachín irresponsable, me pidió dinero y no pudo pagar” le recrimina la Señora, mientras ella, la Muchacha, hace lo único que le enseñaron a hacer en esta vida, a bajar los ojos y agachar la cabeza. “Y vos me pagás con tu trabajo; pero vos, que sos una astilla, como toda astilla termina clavándose y haciendo daño”, insiste la dueña de casa. Y redobla la apuesta: “Que se sepa, en esta casa, bajo este techo, vivía una chinita preñada”.
        La joven trata de defenderse como puede, de lo que entendemos son reproches diarios, torturantes: “Mi padre ya se murió, señora, y mi hijo es asunto mío; lo que gano lo gano con mi espalda”, dice apenas con una media voz.
       “Éste es un pueblo chico, todo lo que hacés me afecta” vuelve a la carga la Señora. “Pero tenés suerte, te tocó una patrona piadosa” dice de sí misma, y la verdad, no creemos en su piedad. El personaje que entrará, la Mujer, será una figura diametralmente opuesta: sensual, mundana, habituada a manejar las situaciones a su antojo y conveniencia, no hay quien se aleje más de la pobre mucama. La Señora y la Mujer han tenido alguna relación que sobrepasa en mucho a la amistad, o al menos, así lo parece.  Incluso la Mujer se burla de la explotación de la Muchacha, y no hará nada para mejorar su situación: al contrario, sabe que el padre de la joven pagó peso por peso su deuda, pero no dirá nada. En su mente, todo está “naturalizado” así: la opresión es parte del paisaje.
Una extraña relación entre dos mujeres que se unirán para beneficiarse con mucho dinero en juego 
        Se ve que la rivalidad entre ellas viene desde hace mucho, por un hombre, o por alguna otra cosa, entendiendo que en ambos casos todas son “cosas”. “Te libré de un problema, deberías agradecérmelo” dice la Mujer. “Además, ibas a perder más, volvías a los celos, a la mediocridad, y vos sos salvaje, curiosa” la define y la desenmascara: “Este pueblo cree que sos una señora respetable, pero ambas sabemos que no es así”.
        La Señora se ve obligada a admitirlo, para satisfacción de la Mujer: “es cierto, le pondría una bomba a este lugar”. “¿Ves?, ¡este pensamiento sos vos!”, le dice. “Pero es un pensamiento nada más” sostiene la Señora.  Claro, formas de destruir hay muchas. Y mejor que destruir, es beneficiarse con el trabajo ajeno. Es una buena revancha.
        “Vos sabés que están obsesionados con hacerle reformas al Club. Pero a ellos no les interesa la gente, están en otra cosa. Ahora, no sé cómo piensan pagarlo…” dice la Mujer, que trae su propuesta ya pensada: que la Señora proponga un ejecutor de la obra, y que el pueblo crea que es “gracias a la Señora”. Claro que todo tiene su precio, y no será barato. “De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero” pensaba Benjamin Franklin . Y podemos pensar que así será, cuando vemos a la Secretaria del Tesorero, la Empleada, ponerse a disposición de la Mujer para que la ayude a cambiar la historia, a salir del pueblo, a “progresar”. Cueste lo que cueste.
Habrá que ver cómo seguirá la relación entre estas dos mujeres, que oscilan entre el odio y el interés personal 
        La Mujer, obviamente, quedará en las sombras, como tantos que mueven los hilos desde allí. “Tendrías que dedicarte a la política” le dice la Señora, y la Mujer contesta rápidamente: “No, prefiero ponerme con los que ponen y sacan a los políticos”. Pero ¿quién es el ejecutor de la obra? El hijo de un poderoso empresario, al que la Mujer conoce bien. “Está empezando, busca la aprobación del padre; hay que ver que esto es beneficioso para todos” relata. “Los socios del Club son chacareros, hacendados. Para obtener el dinero, harán lo de siempre: suben los precios, bajan los salarios…Yo no soy más que un puente”, dirá.
        Pero para la Señora es tan importante el dinero como la revancha. “Me gusta la idea,  se mueren por aparentar, se creen la gran cosa…” reflexiona, y los lapida: “Se lo merecen”. Y para concretar la operación llega el Joven, diciendo que en la calle “lo saludó todo el mundo”, porque “se ve que alguien corrió la voz”. Su posición es clara: “La empresa tiene un presupuesto que tengo que respetar”. “Yo no quiero ser el malo de la película, lo que convinimos se va a respetar, pero no me voy a apartar de eso” aclara.
        “La realidad es que esto es un negocio, y de varios millones de dólares” dice la Señora. “No voy a darte los detalles del negocio, quería conocerte, ver cómo actuabas; los chacareros confían en mi buen juicio, y son ellos los que tienen que autorizarte”, le aclara. “Tu viejo siempre los eludió, y ahora, mágicamente, aparecés vos; y no sería raro que hayan mandado a la oveja negra de la familia, y encima los subestimás” agrega ella.
Saludo final de los integrantes del Grupo Experimental de Actuación 
        La Mujer busca los puntos de encuentro para que el negocio no se caiga. “Los dos buscan lo mismo, hablan un mismo idioma; más allá de alguna pequeña diferencia el dinero tiene que quedar en manos de los que lo tuvieron siempre…” aclara. “La reunión será sencilla: la mesa está servida, el pueblo paga y todos contentos, y cada cosa en su lugar: véndales lo que compran” le dice la Mujer, habituada a las lides del mundo de los negocios.
        Luego hablarán de él, cuando no las escuche: “Él es un buen chico, un poco inseguro, pero se crió entre lobos, tiene el instinto; vos lo controlás de abajo, y yo de arriba; al fin y al cabo es un hombre” dice la Señora. Es su forma de entender la vida: “uno toma todo lo que puede cuando puede”.
        Pero esta relación entre las dos mujeres tendrá sus víctimas, entre las que está la mucama. No contaremos el final, pero la Señora le augura:“Las cosas van a cambiar mucho aquí; igual vos te vas a beneficiar”. “Va a ser otro el pueblo, pero va a costar, todos vamos a tener que esforzarnos… para empezar yo te voy a tener que bajar el sueldo”.
        El comienzo de un largo y aún más tenebroso camino de opresión, del cual no se ve el final.
El Grupo Experimental de Actuación junto al Director y autor de "Club Social", Hugo Molina (al centro)
Las fotos pertenecen al blog de "Algo Especial Protagonista del Presente" y a su conductora, Adriana Sylvia Narvaja, periodista y docente de Quilmes, República Argentina.

Frases de San Agustín, Benjamín Franklin y Proverbio Árabe
http://www.proverbia.net/

Despierta! (anónimo)

"Despierta! Libérate, anímate a realizar lo que deseas lograr, no pierdas un instante más, ya habrá tiempo en la eternidad para siempre descansar en paz. 
Despierta! Debes aprender a contemplar la Creación: un amanecer, una flor, el canto de un ave, aprende a estar vivo, a vivir apasionadamente la oportunidad que hoy tienes de vivir.
Despierta! Con tus anhelos forja el mundo que deseas lograr, sueña con los ojos abiertos y no ceses de soñar hasta convertirlos en realidad.
Despierta! Y contempla el milagro que te rodea, tú eres un milagro real, hoy estás vivo y debes tener más de un motivo para ser feliz y continuar. 
Despierta! Deja de ser un sonámbulo, un simple espectador y conviértete en el autor principal de la obra más importante, sé el protagonista principal de tu propia vida.
Despierta!  Conviértete en esa fuerza que necesita el mundo, de los seres que han entregado su existir para lograr que algo mejore.
Decídete a dejar tu esencia, tu aroma, porque alcanzaste una estrella.
Despierta y atrévete a vivir hoy como el día más importante de tu vida! 
No dejes que nunca nadie te diga:
Que no puedes… Que no eres capaz…Que no vas a poder con tanto,
Porque ser fuerte no es no llorar y fingir que todo está bien.
Ser fuerte es:
No dejar que la vida se te escape, tener el valor de pelear, tener el valor de ir en contra.
Luchar por el derecho de cumplir tus anhelos, soportar cualquier peso, no desistir, estar consiente que habrá tropiezos y caerás… pero te levantarás sacudiéndote el polvo, quizá con las rodillas sangradas. Es seguir adelante con los ojos llenos de lágrimas, pero al fin de la meta todo eso valdrá la pena.
Si sientes que no puedes más,
piensa en esos sueños que te han mantenido en pie…”
Imágenes del sitio "Algo Más que Imágenes" de la Web.
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El bambú japonés, o el arte de crecer

cuento anónimo con moraleja 
        Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes. Siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente.
        Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
        Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la plata de bambú crece más de 30 metros. ¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.
        Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años. 
        Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.
        De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.
        Y esto puede ser extremadamente frustrante…
        En esos momentos que todos, absolutamente todos tenemos, recordemos el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptemos que EN TANTO NO BAJEMOS LOS BRAZOS ni abandonemos por no ver el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo, dentro nuestro.
        Estamos creciendo, madurando…
        Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice. 

Moraleja
El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación
Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros
Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

Conozcamos este cuento como audio de youtube, verán qué hermoso y sanador es, con la locución de Claudio Abasolo 
https://www.youtube.com/watch?v=Mi8CTu-Joew

Palabras que queman, palabras en flor

        Ay de las palabras que hieren. Son puñales.
        Ay de las palabras de amor. Son corazones.
        Ay de las palabras que jamás deberíamos haber pronunciado, y las dijimos. Las dijimos.
        Ay de todas las palabras que están enlazadas con nuestros sentimientos más profundos. Ira, celos, envidia, maldad, enojo, y tantas más…
        Esas palabras ya llegaron a destino. Ya fueron escuchadas. Nada las borrará de los oídos ni de la mente de las personas. Si “comunicar”, como decimos siempre, es “hacer común”, esas palabras están en boca de todos, pero quedan fijadas en la mente de quien era el destinatario. No se borrarán jamás.
        En este hermoso libro de Elia Barceló, todas las palabras se guardan, prolijamente acomodadas. Las buenas y las malas, o peor aún, las terribles. Hay guardianes de estas palabras, y llegado el momento, podremos ir a buscarlas, sopesarlas, estudiarlas. Y quizá, si Dios quiere, y si nosotros queremos, podremos revertir la situación. No será fácil, pero se puede intentar…
        Así, Talia, que es como la llaman a Natalia, está sufriendo. Con tan sólo 12 años, ve cómo su familia se desintegra poco a poco. Las peleas de sus padres son contínuas, tanto, que finalmente su madre Ana decide irse de la casa. ¿Decisión apresurada, impulso irracional? Se va, y punto. No soporta las discusiones continuas, los reclamos permanentes: hace 20 años está casada con Miguel, y ahora ha decidido retomar su carrera y sus ambiciones, postergando la atención a la que su familia está acostumbrada. Miguel no está dispuesto a ceder, y Ana no quiere volver atrás. Además de Talia, tiene otro hijo, Diego, que al parecer es mayor. Ella conoce el sufrimiento de sus hijos pero…¿lo conoce tan profundamente? Quién sabe...Pero nada, no hay vuelta atrás. No volverá.
Arte surrealista del pintor Rafal Oblinsky
        Pero justo antes de que cruce la puerta, su hija, dolida y desesperada, le dice que no la ama, que no vuelva más. “Cosas que dicen los chicos”, dirá usted, señor lector. Puede ser. Cosas de la desesperación y la falta de contención, decimos nosotros. Una crisis familiar recae especialmente sobre los más jóvenes, y pronto esta familia deberá asumir el costo de no encontrar la salida.
        No vamos a adelantar toda la historia, perdería magia, y este libro tiene mucha. Digamos nada más que junto a Talia hay un joven más grande, Pablo, que se ha peleado con su amigo Jaime. También sufre el abandono familiar: sus padres viven lejos y han intentado rehacer su vida. Él ha quedado solo, a la deriva.
        Talia escucha a un viejito de la plaza, al que no conoce… “A veces las palabras que se dicen con furia hacen mucho daño”, dice el hombre. Talia está arrepentida, y se pregunta: “¿Qué se puede hacer con las palabras terribles que han sido pronunciadas y escuchadas?”. Gran cuestión, a todos nos ha pasado.
        “Las palabras humanas, aunque imperfectas, son siempre hermosas, Talia” le dice el guardián del Almacén de las Palabras Terribles. Talia quiere saber “porqué duelen tanto”. “Por lo que hacen con ellas” contesta el guardián. “Un cuchillo también puede ser hermoso. Depende de ti si lo utilizas para costar una hogaza de pan o una garganta. En un caso, te ayuda a vivir; en el otro, te mata”, le explica. Pronto le mostrará que las palabras tienen efecto. Producen consecuencias.
Arte surrealista del pintor Rafal Oblinsky 
        Talia reconoce que usó sus palabras como armas y que aún tiene mucho por aprender para saber usarlas sabiamente. “¿Recuerdas que puedes usar las palabras como un cuchillo? También las puedes convertir en una flor”, le dice el custodio del Almacén. Es cuestión de aprender a “traducir”.
        No contaremos el final de este libro muy dulce y muy certero. Talia confiesa que junto al guardián “aprendía a que mis palabras dijeran lo que quiero decir”. Bien por ella.
        En el final, en un bar, un hombre se lamenta por las palabras dichas y otro, mayor, le aconseja visitar el Almacén de las Palabras Terribles.
        Donde todo es cuestión de aprender.
Arte surrealista del pintor Rafal Oblinsky 
Biografía de la autora Elia Barceló
Elia Barceló (Alicante, 1957) estudió Filología Anglogermánica. Es la autora de ciencia ficción más detacada de las letras españolas, merecedora del Premio Ignotus y del Edebé, sus relatos han sido publicados en numerosas revistas.
Elia Barceló nació en en 1957. Estudió Filología Anglogermánica en la Universidad de Valencia (1979) y Filología Hispánica en la Universidad de Alicante (1981). Se doctoró en literatura hispánica por la Universidad de Innsbruck, Austria (1995).
Ha recibido el Premio Ignotus de relato fantástico de la Asociación Española de Fantasía y Ciencia Ficción (1991), el Premio Internacional de Novela Corta de Ciencia Ficción de la Universidad Politécnica de Catalunya (1994) y el Premio EDEBÉ de literatura juvenil (1997).
Desde 1981 vive en Innsbruck, donde trabaja como profesora de literatura hispánica, estilística y literatura creativa.
Ha publicado novelas, ensayo y más de veinte relatos en revistas españolas y extranjeras. Parte de su obra ha sido traducida al francés, italiano, catalán y esperanto. En 1994 y 1995 colaboró en "El País de las Tentaciones" con artículos de opinión.
Está casada y tiene dos hijos.
Fuente: Del sitio Escritoras.com, Literatura escrita por mujeres.
http://escritoras.com/escritoras/Elia-Barcelo
Imagen de la portada del libro “El Almacén de las Palabras Terribles” – Del sitio Google.
https://books.google.com.ar/books/about/El_almacén_de_las_palabras_terribles.html?id=SKSgPAAACAAJ&source=kp_cover&redir_esc=y
Foto de la autora Elia Barceló  - De Twitter
Elia Barceló (@elia_barcelo) | Twitter
Los cuadros pertenecen al pintor polaco Rafal Oblinsky, y pertenecen al sitio "Todo Mail" de la Web.
http://www.todo-mail.com